Brazos en cruz | Deportes
El primer gol que Bellingham marcó con el Birmingham City fue un churro. Se acercó al área, amagó con dar un pase pero le dejaron unos metros y disparó; el balón golpeó a un rival y se coló despacio en la portería rival. El estadio enloqueció, él enloqueció, sus compañeros enloquecieron. La competición era la Championship, la Segunda inglesa. Pero Bellingham había cumplido 16 años dos semanas antes. Y se fue corriendo histérico agitando los brazos hacia la grada y se tiró de rodillas en el césped. Hubo que esperar a su segundo gol, tiempo después, en un partido en…

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